viernes, 12 de septiembre de 2014

Inuki aúlla a la luna

Contemplando la puesta de sol desde el sabinar de Calatañazor - Soria

Los pinares de Soria se van quedando en penumbra, el anochecer es espectacular: al oeste, el sol muere en una pelea a sangre; al este, aparece la luna llena sobre la sierra de Cabrejas.
—Inuki, fíjate qué luna más inmensa, ella sola ilumina todo el sabinar de Calatañazor; podremos quedarnos un rato más.




Ni el husky ni nosotros tenemos ganas de volver a casa y paseamos disfrutando de una noche tan agradable. Voy distraída contemplando la luna y, en un recodo del camino, veo una imagen que me deja estupefacta: un cartel advierte de que estamos en un coto privado de caza, pero lo curioso es que la luna está sobre él.
— ¿Será posible? Mirad, la luna está dentro del coto de caza. ¿Serán capaces los escopeteros locos de dispararle?


Luna prisionera en el coto de caza

 Inuki observa la luna, me mira y se sienta.
— ¿Vas a quedarte aquí toda la noche, Inuki? ¿Vigilarás para que nadie la mate? Me parece bien, perro. Si ves a los cazadores, avísala enseguida para que se esconda detrás de alguna nube o de la sierra.
El lobo que hay en Inuki, levanta la cabeza, mira a la luna, entrecierra los ojos y aúlla en un lamento largo y sentido que me eriza toda.
—Es un aviso muy efectivo. Te confío la luna. Hasta mañana.



Al amanecer, encuentro al husky satisfecho de haber cumplido su misión, sobre una loma se despide de su protegida.
—Gracias. No olvidaré nunca ni tu compañía, ni tu instinto de protección, ni tu aullido. Que nadie te prohíba aullar a la luna; a mí me gusta, y esto es solo entre tú y yo. Hasta pronto, amigo.
—Adiós, Luna.
Ya veis: Inuki tiene permiso expreso de la luna para aullarle y supongo que los lobos, también. 


Luna a salvo: misión cumplida


La luna, pequeña ya en el horizonte, se despide de Inuki