domingo, 19 de octubre de 2014

Elijo Elegir - Fotografías de Soria




Cae la tarde sobre los trigales sorianos, voy distraída contemplando cómo el sol dora aún más las espigas ya tostadas, la brisa del atardecer las mece y levanta dulces olas en un mar de oro.

El súbito brinco del husky me devuelve a la realidad. Rápido y certero ha saltado sobre una presa.
— ¡Inuki, suelta el ratón! ¿Te portas perro? Lo siento, pero no puedo dejarte comer nada porque sé que ponen veneno. Además tú tienes comida y no está justificado matar si no es para comer o defenderse.

¡Ojalá fuéramos árboles y no tuviéramos que sacrificar ni animales ni plantas para alimentarnos! Me viene a la memoria un poema, voy a recitártelo.

Elijo Elegir

Y elijo la condición del árbol.
Porque come luz
¡Qué delicia desayunar transparencia,
Almozar lucidez
Cenar ocasos anaranjados!
Y con ellos construir el verdor
Y la sombra
Y la rara nube que es toda copa
Donde se esconde el canto de los pájaros.
Ahora no puedo,
Pero cuando lo deje
Seré lo que he elegido.

Joaquín Araújo     -   ÁRBOL - http://www.joaquinaraujo.com

Precioso ¿verdad? Dan ganas de ser árbol, las raíces hundidas en la tierra… ¿Alguna vez has salido del lago muerto de frío después de bañarte y has enterrado los pies en la arena ardiente de la orilla? Un calor reconfortante recorre todo el cuerpo y te vivifica. Así pienso yo que debe de ser estar enraizado.

Fui bailarina: el tronco erguido, los brazos levantados siempre en suave arco formando una copa…, las bailarinas verdaderamente buenas danzan con armonía, como si no les costara nada, como si fueran una hoja que lleva la brisa.
— ¿Qué forma de copa te gusta más, Inuki? Yo prefiero las frondosas y redondas. 

¡Qué maravilla si un águila decidiera anidar en lo alto de mi copa! ¡Qué alegría si pudiera sostener entre mis manos de ramas los nidos llenos de pollitos de las aves más pequeñas! Si pudiera ver sus primeros vuelos… Si en las oquedades de mi tronco quisieran instalarse el carbonero o el búho o el lirón… 

¡Qué cosquillas si un trepador azul me recorriera el tronco quitándome los insectos! ¡Qué divertido sería tener ardillas saltando de rama en rama! ¡Qué sorpresa si la gineta o el gato montés me visitaran de vez en cuando! 

¿Sabes, Inuki, yo sería un frutal? Cubierto de flores en primavera y luego de cerezas o melocotones o quizás castañas o bellotas para que abejas y pájaros y ratones y zorros y… todos los que quisieran pudieran alimentarse.

Perro, tú no puedes ver en colores y no comprendes eso de cenar ocasos anaranjados, pero a mí me parece muy sugerente. ¿Qué pediríamos en los restaurantes? ¿Con qué nos seducirían los grandes cocineros de Soria?

 La cocina de Elena de La Lobita es naturaleza y poesía en estado puro; igual nos deleitaría con un helado de arcoíris. Óscar del restaurante Baluarte podría inventar el crujiente de destellos violeta. En invierno, el Trashumante quizá serviría sopa de reflejos colorados bien calentita.

El joven Alberto Ruiz nos sorprendería con una deliciosa mousse de puesta de sol grana sobre picos de Urbión en penumbra.  El Alfonso VIII maridaría amaneceres con neblinas para desayunar y… no sigo; que se me abre el apetito.

¡Ojalá tuviera yo, en la copa que es mi cerebro, la lucidez y la sabiduría toda que en la antigüedad se representó en el árbol del conocimiento!

¿No te gustaría ser árbol, Inuki? A mí, sí. No me mires de esa manera, seguiríamos siendo amigos y te dejaría dormir bajo mi copa; en verano, estarías fresquito y, en invierno, podrías resguardarte de la nieve. Pero te lo advierto: ¡ni se te ocurra levantar la pata que te conozco…!


Elijo elegir en imágenes de Soria
 
Desayunar transparencias
 
Almorzar lucidez

Cenar ocasos anaranjados

Inuki y la sabina cenan ocasos anaranjados
 
Y construir el verdor

Y construir la sombra

 
Inuki a la sombra

La extraña nube que es toda copa
 



Donde se esconde el canto de los pájaros

 
Ahora no puedo, pero cuando lo deje seré lo que he elegido

 
Cuando podamos, seremos una pareja de árboles abrazados


Como Joaquín yo también elijo ser árbol junto a mi amor.  A este paso seremos un bosque… ¡Qué bien!


Agradezco a Joaquín Araújo la autorización para publicar su poema Elijo Elegir que ha servido de inspiración a esta entrada.