jueves, 2 de octubre de 2014

Inuki va al cole



 
El husky sube al coche tan contento y nos vamos a un centro de adiestramiento canino que se encuentra cerca de Soria, en Ontalvilla de Valcorba. Al llegar nos reciben Jesús y Marta. Él es joven, muy rubio, con los ojos de un azul cielo clarísimo… no me lo esperaba así, no encaja en la imagen de un adiestrador, pero el desconcierto dura apenas unos instantes, porque su porte erguido, su cuerpo atlético, unas facciones muy masculinas y una penetrante mirada de halcón dicen que sí lo es. 

Tras una breve presentación coge al perro, lo lleva de aquí para allá valorando su comportamiento, lo toca, lo provoca; pero con gestos seguros a la vez que mesurados, suaves, que el respeto no se impone, se merece; él sabe que la obediencia por miedo no es respeto. 

Antes de venir aquí, todos me han advertido de que el husky es el más rebelde de los rebeldes, el más salvaje por su cercanía al lobo. Obedecerá lo que quiera cuando él quiera y si considera que no eres buen líder, no tienes nada que hacer. En un clima extremo como el siberiano, si el líder se equivoca, pueden morir; es comprensible, entonces, que no sigan al jefe cuando no lo consideran apto.

Observo con interés cuanto hace Jesús con Inuki: el husky lo obedece casi absolutamente. Siempre he sospechado que los adiestradores que aparecen en televisión preparan las escenas y que no es posible obtener el respeto de un perro de forma tan inmediata. Sin embargo, aquí está el supuestamente indomable husky tan formalito haciendo caso a sus indicaciones. Estoy admirada.

—Inuki, ya hablaremos tú y yo cuando lleguemos a casa. Le haces caso en todo a este tipo que acabas de conocer y a mí no, ¿eh? Ya veremos luego cómo me lo explicas.  Dime qué tiene él que no tenga yo.
Inuki me mira preguntándose qué le pido porque no entiende la broma.
—Vale, vale, Jesús es un hombre y yo una mujer, pero no pienso hacer nada para cambiar de sexo, tenlo por seguro. También reconozco que él es un adiestrador profesional y que sabe hablar en idioma perruno…


Inuki enamorado de su adiestrador, mirándolo a los ojos y prestándole toda su atención

Jesús tiene mi respeto y el del perro, así que: ¡a trabajar! Pasamos la tarde observando cómo se relaciona con cada miembro de la familia, cómo responde a distintos tipos de estímulos. Cuando llegó Inuki, leímos varios libros sobre educación canina, pero admito que nos falta mucho por aprender.
—Jesús, creo que los dueños vamos a darte más trabajo que el perro. Él es bastante más listo que nosotros; te entiende antes y te obedece antes…
—Es muy bueno, y vosotros, también, habréis hecho algo bien, de lo contrario, este husky sería bastante inmanejable de entrada.
Ha resultado una sesión muy interesante. Para el día siguiente, Jesús nos pone unos cuantos deberes y nos marchamos.
— ¿Sabes a qué conclusión he llegado? —le pregunto a mi marido— ¡que somos nosotros los que estamos para adiestrar!

Los dos nos reímos a carcajadas. Inuki es buenisisísimo y se esfuerza mucho para entendernos y complacernos, somos nosotros los que no tenemos ni puñetera idea de cómo se trata a un cánido. Los humanos siempre pensamos que lo sabemos todo o peor, que somos superiores y que los animales han de adaptarse a nosotros. 

Nuestro husky nos gusta mucho, no está demás intentar comprenderlo mejor; al fin y al cabo, fuimos nosotros quienes tuvimos el capricho de adoptarlo, en cambio, Inuki nunca tuvo intenciones de adoptarnos a nosotros.


Inuki tan feliz y tan atento; Jesús lo tiene hipnotizado.
Centro de Adiestramiento "Como en tu casa"