viernes, 17 de octubre de 2014

Soria exótica



 — ¿Qué hueles, Inuki? ¿Has descubierto una planta nueva y la estás fichando?

La suave temperatura de esta primavera ha favorecido una espléndida floración y la lluvia la ha prolongado hasta mediados del verano. El campo es todo él un jardín, silvestre, pero igualmente un jardín. Inuki disfruta como loco emboscándose en las praderas de hierba muy alta, apenas asoma la cabeza, luego desaparece y solo se adivina por donde corretea, porque en la superficie se abre un surco; al final, sale completamente mojado de rocío, se sacude y nos salpica y nos reímos.

Los trigales están adornados con borduras de margaritas, cardillos rosas, achicoria celeste, malvas, espectaculares cardenchas… En los setos se trenzan zarzas, rosales silvestres, espino albar, saúcos de preciosas umbelas blancas… Protegidas en las umbrías florecen violetas, prímulas, delicadas aquileas y acharolados ranúnculos amarillos… ¡Adoro la primavera y el verano!




—Me miras como si dijera sandeces. ¿No eres capaz de apreciar tanta belleza? ¿O es que no te parecen  hermosas porque son silvestres?

Te propongo un juego; imagina que somos de Finlandia. Supón que llega a nuestra tierra un extranjero que trae una flor nunca vista por nosotros.  Al ser desconocida nos parecería exótica, ¿verdad? Incluso habría quien desearía poseer ese raro ejemplar para presumir ante los demás o para disfrutar de su belleza. Hay algo cautivador en esa flor, quizá el contraste entre la fragilidad de sus cuatro pétalos y la tremenda intensidad del rojo más puro y el negro más negro. ¿Cómo algo tan sencillo puede ser tan impactante?

Amapola, frágil e intensa
 Imagina que atraca un barco de un país lejano y uno de sus marineros te enseña un espécimen con una de las corolas más grandes que jamás has visto, además contiene unas semillas dispuestas según la sucesión de Fibonacci. ¿Perplejo? ¿Impresionado ante la perfección matemática del girasol?

Quizá un diseñador de moda ha dibujado un estampado de complicadas flores estrelladas, y no se las ha inventado él, las ha copiado de un cardo; pero, como tiene prestigio, todas sus creaciones son “cool”.

Lo más "cool"
 
Un traficante podría decirle a un loco de la botánica que ha robado de un laboratorio la versión en miniatura de una orquídea y que le vende esa rareza por un buen precio.

Bellezas sorianas


Un espía confiesa que utiliza cierta plantita silvestre tremendamente mortal cuando tiene licencia para matar. Todos sentirían curiosidad, ¿no?

Cualquier flor que saques de su hábitat se convierte en un exotismo; por lo tanto, vista desde Finlandia o desde el Amazonas, la flora de Soria es exótica sin discusión.

Por cierto, perro, yo que tú no marcaría ese ejemplar. Es una planta carnívora y si la molestas, igual te arrea un bocado en toda la pata y se queda tan contenta.
—Ñam, ñam. Umm…, jamón de husky siberiano, ¡qué sabroso!
Inuki me mira incrédulo, baja la pata y se estremece de cabeza a rabo. No sé lo que ha entendido pero me muero de la risa.


Tan exóticas como una flor de cactus de un lejano desierto



Achicoria junto al trigal, ¿menos hermosa porque es silvestre?