viernes, 30 de enero de 2015

Amaneceres de purpurina en Soria




Hay sacrificios que son recompensas. Madrugar para sacar a Inuki todos los días, aun cuando sean festivos, parece un castigo; y sin embargo, a mí me gusta. 

Cuesta un poco abandonar el cálido hogar, todavía es de noche y hace frío. Las farolas que iluminan mi calle parecen anonadadas ante la oscuridad nocturna, apenas pueden contener tanta negrura, tímidamente enfrentan su luz contra ella; pero más allá de unos pocos metros, la noche les gana la partida. Paseamos por lo alto de una loma, y aunque sé que, a cada lado, hay praderas y bosques, ahora no puedo verlos porque aún duermen en las tinieblas. El husky se adentra en ellas, y por un momento, me quedo sin perro; ha desaparecido.
—Inuki, vuelve del más allá, haz el favor.

Dejo el camino y ando unos pasos sobre hierbas crujientes, lo que significa que están heladas, y entonces, me doy cuenta de que estoy pisando una preciosa alfombra de diamantes.
— ¡Cuidado, Inuki, estamos sobre la alfombra verde del Rey Salomón! Se la habrá dejado aquí olvidada, ¡con lo que cuesta encontrar una alfombra voladora con capacidad para un ejército!

Levanto la mirada al cielo por si vuela alguna otra alfombra; pero no, solo lucen millones de estrellas y en el suelo, a cada paso que doy, veo destellar la escarcha. Es como si hubiera caído polvo de estrellas sobre el prado. No hallaremos en una joyería piezas más lindas que estas delicadas hojas ribeteadas de brillantes.  Inuki las lame por si, además de bonitas, están buenas; al menos, estarán fresquitas.






Es casi la hora del alba, miro hacia el Este, donde se levanta el Moncayo. ¡Vaya! esa montaña siempre ha sido muy presumida, lleva un camisón de nieve rosa. El sol ilumina poco a poco este nuevo día y descubre una Soria cubierta de purpurina plateada. Si los meteorólogos estuvieran aquí cuando dan el parte, dirían: “En Soria, hermoso amanecer de diamantes y una temperatura de diez quilates bajo cero” 

Vuelvo a casa relajada y contenta, me gusta esta penitencia de sacar a Inuki al alba.