sábado, 7 de febrero de 2015

El husky del doctor Zhivago





Han transcurrido cincuenta años desde que filmaron Doctor Zhivago en Soria. Rusia blanca y fría, Soria blanca y fría; pareció un buen lugar donde recrear los montes Urales, las estepas y los bosques rusos.
— ¿Crees que esta nieve puede pasar por nieve rusa, Inuki? ¿Qué opina un husky siberiano como tú?
Inuki me mira pensativo y ladea la cabeza.
— ¿No estás conforme? No me digas que la nieve rusa es más nieve que la soriana. Los copos son agua cristalizada en forma de estrellas, eso sucede aquí y en Rusia de la misma forma — el perro gruñe—. ¡Nieve es nieve! A ver si te piensas que las estrellas siberianas tienen más puntas que las sorianas…



Soria blanca y fría


Estas disquisiciones le importan muy poco a Inuki, lo que él quiere es jugar. Mueve la cola inquieto, emocionado, anticipando la diversión que lo espera. Sale disparado y se lanza sobre la nieve virgen y corre y salta y entierra el hocico en esa blancura inconsistente y misteriosa que esconde quién sabe qué debajo de ella, la muerde, le ladra y brinca entusiasmado.

 
¿A qué huele la nieve, Inuki?



Disfruto viendo al husky siberiano en su elemento; en esta Soria convertida en una pequeña Siberia.

— ¿Quieres ser actor, Inuki? Te lo propongo, porque cuando se rodó la película Doctor Zhivago, extrañamente, no nevó en todo el invierno, y se me ocurre que, como este año hay nieve en abundancia, podrían filmar una segunda parte de la historia. ¿Te gustaría ser el perro del doctor Zhivago o de Lara?
No contesta, pero yo sé que él preferiría protagonizar un lobo siberiano.
—Inuki, si algún día representas ese papel, iré a ver la película.