sábado, 14 de marzo de 2015

La Dama de la Laguna Negra




—Mira, Inuki, por ahí viene la Dama de la Laguna Negra. Si la miras a los ojos, es posible que experimentes una misteriosa sensación; de repente dejarás de percibir cuanto te rodea, te perderás en los ojos más enigmáticos que nunca hayas visto. 

Parecen castaños, pero al sonreír desprenden reflejos verdes y, en ciertas ocasiones, se vuelven azules, un azul de agua profunda, casi violeta que, no sé por qué, evocan la Laguna Negra. Dicen que el agua se ve negra porque el granito de la sierra y los espesos bosques se reflejan en ella, dicen que no tiene fondo. 




La Laguna Negra con su agua negra

Lo mismo sucede con estos ojos; son capaces de cambiar su tonalidad y de volverse más intensos a la sombra de oscuras pestañas. Pero hay algo más, la laguna tiene su misterio... y esta mirada de agua tiene el suyo...; ¿qué será? que suspende el tiempo y los sentidos; ¿qué será? que, frente a ella, desaparece el resto del mundo y te encuentras sola en la Laguna Negra.

Si a mí, que soy mujer, me produce este efecto, ¿de qué será capaz esta soriana cuando hable de sentimientos?, ¿qué sucederá cuando ponga intención en la mirada?, ¿habrá escapado alguien a su embrujo?

¡Qué inmenso poder! una mirada tan sugerente que es capaz de persuadir... sin levantar resistencias, capaz de seducir... sin que puedas evitarlo.


Inuki, sospecho que en Soria existe un antiguo linaje de damas que llevan en su mirada las aguas encantadas de la Laguna Negra. ¿Me pregunto cuántas hijas de la laguna con hermosos ojos de agua quedarán entre nosotros?

¿Lo sabes tú, Inuki? Yo tampoco, es un secreto.



Aguas azules



Aguas verdes


No sé si es un bosque encantado, pero desde luego es un bosque encantador


Bosque de altísimos pinos albares subiendo a la Laguna Negra