jueves, 9 de abril de 2015

¿Quién ha dicho miedo al veterinario?

Clínica Veterinaria La Dehesa - Soria


—Inuki, nos vamos a la clínica veterinaria de Soria. 

Al parecer, son muchos los perros que cuando sospechan que los llevarán al veterinario huyen y se esconden. En no pocas ocasiones el dueño tiene que desistir o, en el mejor de los casos, acaba llevándose el perro a rastras y gimoteando.

A Inuki le dices que va al veteri y como si oyera campanas, pero no de indiferencia, él debe de oír campanas de fiesta, porque va contentísimo.


Inuki no parece muy preocupado..., Kírara, escondida al fondo del transportín


Entra en la sala de espera, y en lugar de acobardarse viendo tanto perro azorado temblando junto a su dueño, ladra un par de veces para avisar de que ha llegado. En el momento en que María abre la puerta de la consulta, enseguida saluda como si acabara de encontrarse con una amiga del alma. Ella le hablan y el husky contesta en una especie de ladrido de vocalización que parece una lengua entre humana y perruna. Se  establece así un diálogo pues el dichoso perro no se calla ni a la de tres, él siempre tiene que decir el último guau. 


!Mira que me caes bien, María!

Kírara, que no comparte su entusiasmo, lo mira como si estuviera loco. Ella guarda las distancias y la compostura como buena felina. En cambio, Inuki sigue moviendo la cola aunque lo reconozca y lo vacune. 

Sin duda esto sucede así porque Inuki es un perro sociable; pero, sobre todo, porque el equipo de veterinarios es muy simpático y siempre lo han tratado con mucho cariño.

—Inuki, ya que te lo pasas tan bien, estoy pensando en que podrías ir al médico por mí.


Entonces, me tomo una cada ocho horas, ¿no?