jueves, 14 de mayo de 2015

Con "S" de Soria, con "S" de Secreto



En el jardín de las orquídeas canta un ruiseñor. Escondido en la espesura del seto, eleva sus trinos al sol del amanecer. 

Paseando por el estrecho sendero que abren los corzos en el bosque, Inuki y yo hemos llegado a una  pequeña pradera virgen donde la hierba crece exuberante en compañía de gramíneas de altivas espigas, brillantes botones de oro, temblorosas campanillas… 





En el jardín de las amapolas gorjea un pinzón. 

Esta madrugada el rocío ha regalado un sinfín de perlas de agua y ahora refulgen con los primeros rayos del sol sobre las hojas, sobre los pétalos.


En el jardín de las violetas trina un verdecillo. 

Multitud de orquídeas silvestres y violetas asoman tímidamente entre tanto verdor, mas una de ellas, una violeta aventurera, se ha escapado para vivir sobre el tronco de un roble, porque desde allí tiene las mejores vistas del prado.


En el jardín secreto una mujer entona una canción y un perro juega.

Este apartado rincón es solo para Inuki y para mí. Perdidos en nuestro escondite, el husky descubre nuevos aromas, mientras yo recreo la vista en la flora silvestre, y tumbada sobre este verde esmeralda, contemplo el paso de las nubes y de las águilas y escucho los trinos melodiosos de las aves.

En este jardín perfumado Soria parece un vergel.

Por la estrecha senda que abren los corzos
 
Jugando con Inuki

 
La fritillaria escoge los complementos a juego: un escarabajo rojo rubí
 
Husky de las praderas

Mayo, el mes de las flores