viernes, 29 de mayo de 2015

Kitt me invita a merendar ratón

Rayitas


Vamos al cole que está en la calle de abajo, pero hasta llegar allí encontramos: gallinas, gatos, cigüeñas, lagartijas, tórtolas y otros pájaros. Parece mentira que en un tramo tan corto haya tanto que ver, y a Estela le interesa todo. Paciencia.

En la esquina hay una casa de piedra, lo que antaño fueron huerto y corral ahora parece un pequeño jardín silvestre con su césped, sus flores y un pino; aunque lo que más interesa a Estela no es el jardín, sino los gatos.  Al principio, solo estaba Quico, luego les regalaron otro blanco y naranja con rayas. Cuando la dueña llamaba a Quico acudía también el pequeñín, así que no le había puesto nombre.

— ¡Fatal! Eso está fatal. Un minino tan bonito y sin nombre; pues le llamaré Rayitas. Y como Quico no me gusta, lo cambiaré por Kitt que es más moderno.

Cuando volvemos del colegio, los felinos oyen las ruedas de su mochila y saltan el muro de piedra para verla. Y ella, encantada. Es Estela de los Gatos rodeada de gatitos que se pegan a sus piernas y se tumban para que les acaricie y juegue con ellos. Un día se lleva dos canicas en el bolsillo; otro, una cinta; una tarde inventó un artilugio con plumas que parecía una mariposa para adiestrarlos en la caza.
—Kitt, a ver si lo atrapas. Rayitas, suelta mi bota no seas travieso.
Al cabo de un rato, Kitt pareció cansarse y se fue, pero transcurridos unos minutos volvió y dejó algo a los pies de Estela.
—Mamá, mamá —dijo paralizada— ¡Kitt me ha traído... ¿un ratón?!
— ¿Kitt te ha ofrecido un ratón? Eso significa que te considera muy buena amiga, porque un ratón es una exquisitez para un gato.

Cuando volvimos a casa se lo contaba a su padre y a su hermano muy contenta.
— ¿Sabéis que ha pasado hoy? ¡Kitt me ha invitado a ratón! Estaba tan sorprendida que no sabía qué hacer; nunca me habían invitado a ratón y no me lo podía comer, pero tampoco quería despreciarlo, entonces Kitt me ha visto indecisa y se lo ha llevado.

Aunque esta noticia no salió en el telediario, para nosotros, fue lo más significativo del día. Antes de acostarse, todavía pensaba en el detalle que le había tenido el gato.
—Mamá, ¿qué te parece si mañana le llevo un poco de jamón a Kitt?
—Que se pondrá muy contento. Dueeerme.


Kitt con una lagartija bajo la pata



Rayitas juega con las borlas del abrigo