miércoles, 3 de junio de 2015

Con “S” de Soria, con “S” de Sendero



Redundancia: Camino de la ermita de la Virgen del Camino


Una de las ventajas que más aprecio de vivir en un pueblo es que no necesito coche para dar una vuelta por el campo. Aquí no padecemos ningún tipo de complicaciones; tenemos la Naturaleza aparcada a la puerta de casa, el motor del perro arranca con solo mirarlo, y lo único que necesitamos es una mochila llena de ganas de disfrutar.

En todo caso, el dilema es dónde ir porque tenemos muy buenos sitios para escoger. 
—A ver, Inuki, ¿quieres campear por el sabinar, por el lago o por los trigales? ¿Prefieres atravesar el bosque, subir hasta la granja de las vacas o bajar a la ermita? También podemos acercarnos a los prados de la reserva de mariposas, a las majadas de las ovejas o quedarnos aquí cerca, en las ruinas de la atalaya. Tú dirás, perro, hoy te dejo guiar.

Inuki se sienta, husmea el aire, me mira como preguntando qué pienso hacer. Lo miro y me río, entonces se levanta, echa a andar y yo le sigo confiando en su buen instinto. Husky es una marca de GPS infalible, no pierde la cobertura ni en las noches con ventisca de nieve, y además, no tiene una voz repipi.

Como apenas hay tráfico podemos andar por en medio de la calzada, aunque, en ocasiones, pasa algún vehículo. Hay personas que van en coche al bar, van en coche a comprar pan y van en coche al lavabo. ¡Qué pena! Podrían ir andando porque el pueblo es minúsculo; no comprendo ese turismo rural que consiste en recorrer muchos kilómetros en un 4x4.

— ¿Tú crees que desde el “tooterreno” se ven las mariposas, Inuki? ¿Olerán la dulce fragancia de las aliagas? ¿Distinguirán la flor de flores que son las umbelas del saúco? ¿Sorprenderán ardillas con tanto ruido? ¿Para qué viene la gente a hacer turismo rural si no bajan de sus cochazos? 


Andurreando por los campos


Nuestros caminos preferidos no están asfaltados, son senderos o pistas forestales que llevan a lugares poco frecuentados y que, casi siempre, nos deparan alguna sorpresa. En estos días de tardes largas y luminosas, se está tan bien que no apetece nada regresar a casa.

—Inuki, es hora de volver. —El perro no me hace ni caso—. No te hagas el loco, sé que los huskies nunca perdéis la cobertura del GPS biológico. Y si la has perdido, ¿sabes qué te digo? que igual que todos los caminos llevan a Roma, todos los senderos llevan a Soria, así que andando, sigue el sendero.


Por Amblau, camino del embalse de la Cuerda del Pozo


Regreso a casa canturreando un poema de Machado, y pensando que es verdad que el mismo camino no es igual para todos ni siquiera para uno mismo si vuelve a recorrerlo; no solo por las sorpresas que te depara sino porque cada uno aprecia la Naturaleza y afronta la vida de forma distinta. 

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar. 

Extracto de Proverbios y cantares (XXIX)



Al final de camino, en lo alto de la colina, un lugar para descansar



Un hotel con alojamiento para ardillas