jueves, 16 de julio de 2015

Con "S" de Soria, con "S" de Sorpresas

Al anochecer, un zorro recorre la misma vereda que nosotros


Camino del lago Inuki se detiene, dirige sus orejas hacia un punto determinado y clava la mirada, este comportamiento indica que ha detectado algo interesante. Miro hacia el mismo lugar y descubro un zorro que, también, nos observa a nosotros. Todos nos quedamos paralizados durante un par de minutos, luego Inuki se sienta y el zorro lo imita. ¡Caray!, eso sí que no me lo esperaba, creía que saldría corriendo porque estamos muy cerca, sin embargo, parece sentir tanta curiosidad por Inuki como el husky por él. Es la primera vez que se ven cara a cara, aunque creo que se han reconocido por el olor puesto que ambos marcan esta zona. Al cabo de un ratito, el zorro sigue su ruta muy tranquilo y nosotros nos adentramos en el pinar.


El zorro sigue su camino




Está ahí arriba, lo sé


Vamos andando y charlando cuando, de repente, el perro se nos vuelve loco y pretende subir a un árbol. Esta vez ha localizado una ardilla y tiene mucho interés en saludarla de cerca. Inuki no suele ladrar a los animales que se encuentra, así que la ardilla, en lugar de trepar pino arriba, baja hacia nosotros. Otra vez me quedo asombrada y me pregunto por qué no huye, ¿será porque nuestro lenguaje corporal no resulta amenazador? Ignoro la respuesta, pero estoy encantada de verla tan de cerca y de que se deje fotografiar con el móvil que es lo único que tengo a mano. 


Inuki ha descubierto una ardilla


Debería huir pero se acerca a nosotros


Está al alcance de la mano



Pasear hasta el lago es como participar en un safari; si prestamos un poco de atención, tenemos la oportunidad de observar distintas especies. Lo mejor de todo es que nunca sabemos qué encontraremos, un día nos cruzamos con una jabalina y sus rayones; otro, con dos ciervos; por el cielo vuelan milanos, a veces, alimoches; por el suelo reptan culebras y corren lagartos ocelados, incluso descubrimos animalitos desconocidos para la mayoría como el tritón jaspeado y el lución. 

A pesar de los años que llevamos en la zona de Pinares, todavía no hemos visto nunca la gineta ni la nutria ni el gato montés, tampoco la garduña. Queda claro que necesitamos más tiempo para más paseos.

¿Cómo vamos a aburrirnos de vivir aquí si Soria siempre nos tiene preparada alguna sorpresa?

Querida Soria, mientras conserves tu naturaleza y nos tengas así de entretenidos no nos marcharemos a otro lugar.


La ardillita nos dice adiós desde su tronco