domingo, 5 de julio de 2015

El Cid Campeador vuelve a Abejar


Hay que reparar el nido

A principios del invierno el Cid regresa de sus campañas por el sur, no sé exactamente hasta donde viajó, quizás llegó a Extremadura o a Doñana o muchísimo más lejos, a tres mil kilómetros de aquí.

Don Rodrigo, el Cid, y doña Jimena son las cigüeñas que anidan en el campanario de la ermita de Abejar, y como cada año, emigran en agosto a lugares más cálidos y vuelven en enero para iniciar la época de cría.

Las cigüeñas con suerte pueden llegar a vivir más de treinta años, se aparean de por vida y año tras año anidan en el mismo lugar; así que esta pareja es la misma de todos los años.

Lo primero que hicieron al llegar fue rehacer el nido porque les habían quitado casi todo el material. El año anterior su pollo cayó al balcón del campanario y quedó atrapado por un ala entre los remates de la barandilla, así que, para evitar que vuelva a suceder, se soldó una pletina sobre las púas, se desmontó parte del nido en mal estado y se quitó una cruz que estaba torcida y dificultaba los aterrizajes.

(El rescate se narra en la siguiente entrada: Premonición )


Dos cigoñinos


Doña Elvira y doña Sol


Tras algo más de un mes de incubación eclosionaron los huevos y unos sesenta días después tenemos dos pollos que ya vuelan cerca del nido.

La temporada de cría en Abejar se salda con: cinco cigoñinos en los nidos de la iglesia, dos en la ermita y otro en la estación; ocho en total. Este ha sido un buen año, en cambio, en 2013 murieron todos los pollos.

Como corresponde, por ser descendientes de don Rodrigo y doña Jimena, estas nuevas cigüeñas se llaman doña Elvira y doña Sol.

Larga vida a doña Elvira y doña Sol, que vuelen alto y lejos.


A primera hora de la mañana se arreglan el plumaje


Probando las alas



Las cigüeñas, que viven al lado del campo del fútbol, no se pierden ni un partido. En una ocasión Inuki y sorprendimos a don Rodrigo en el césped, mientras doña Elvira y doña Sol desde el nido lo retaban diciéndole que cuando pudieran volar, bajarían y le colarían un montón de goles.

Estas cigüeñas serían una bonita mascota para representar al Club de Fútbol de Abejar. Pocos clubes pueden presumir de mascotas más reales y entregadas.