domingo, 12 de julio de 2015

Operación Rescate

Colirrojo tizón - Fotografía de Santiago Álvaro Muñoz - Blog Mirada


En agosto se celebra en Abejar la feria gastronómica, y para tal evento, se instala en la plaza del Ayuntamiento una inmensa carpa que albergará a los expositores. A los niños, lo que más les gusta de la feria no es la feria sino la semana anterior porque, aunque la carpa esté cerrada, entran a hurtadillas y la convierten en una nueva zona de recreo donde jugar al escondite y al pillapilla.

Una tarde Estela y David se fueron a la carpa, y nada más llegar, encontraron algo.
—Mira, hay un pájaro aquí dentro —dijo David—. Se habrá quedado atrapado y no sabrá cómo salir.
—Es un colirrojo. Vamos a salvarlo —Decidió Estela—. ¿Qué podemos hacer?
—No se dejará coger —advirtió el chaval.
—Ya lo sé. Aquí dentro está más oscuro si yo levanto la tela de la carpa y tú lo asustas para que venga hacia aquí, supongo que, si ve luz fuera, saldrá.

¡Operación salvamento en marcha! y, en efecto, el pájaro pasó por debajo de la lona y se salvó.


Colirrojo tizón - Fotografía de Santiago Álvaro Muñoz - Blog  Mirada


Al parecer, la carpa blanca les sugirió un hospital de campaña y comenzaron a jugar a médicos. Misteriosamente, todos los pacientes morían, entonces avisaban por radio y David venía con su bicicleta a retirar el cadáver. Luego lo enterraban fuera en un jardín próximo. En estas,  Estela descubrió una lagartija en dificultades. 
—Fíjate, David, una lagartija se ha quedado pegada a la cinta adhesiva de la carpa.
—Es tan pequeña que no puede soltarse. —Los ojos de David se iluminaron—. ¡Anda! ahora sí que tenemos un paciente de verdad.
—Tenemos que despegarla —dijo Estela con resolución.
—No puedo. La despachurraremos si tiramos fuerte.

Ante la gravedad del asunto, Estela pidió ayuda a su padre.
—Papá, tienes que ayudarnos; hay una lagartijita en peligro de muerte, se ha quedado pegada y no podemos liberarla.
Rafael la despegó con cuidado y se la entregó. Estela y David, futuros veterinarios, ingresaron a la víctima en la UVI de lagartijas, le practicaron las maniobras de reanimación pertinentes (que yo desconozco pues no soy de la profesión) y la recuperaron con éxito.


Lagartija mini tras su paso por la UVI

Durante la cena me explicaba toda la aventura.
—Mamá, hoy hemos rescatado un colirrojo tizón y una minilagartija. Ha sido arriesgado porque estaba tan pegada que podíamos matarla sin querer, pero papá lo ha hecho muy bien. Después de cuidarla un rato, la hemos soltado junto a un árbol.

Se calló un momento meditando sobre algo y al fin dijo: “Las carpas son muy peligrosas; no es solo que yo me haya caído y lleve las rodillas peladas, es que además ¡hemos pasado toda la tarde en OPERACIONES DE RESCATE!”



Las fotografías del colirrojo tizón son cortesía de Santiago Álvaro Muñoz que publica el blog Mirada