jueves, 24 de septiembre de 2015

Cumpleaños feliz




Hoy es mi cumpleaños. Mi marido me abraza y me besa, entre felicitaciones y risas me miro al espejo para ver si estoy más vieja: recién levantada estoy, sobre todo, despeinada. Mi madre me aconsejaría que me corte el pelo, pero a él le gusta este cabello fino y suave, como seda. Nada ha cambiado respecto a ayer. 

Nos reímos y al reír, una chispa verde se escapa de la mirada. ¡Caramba, los ojos se me han vuelto verdes! Pero si yo tengo los ojos castaños... Lo primero que se me ocurre es que después de tantas tardes contemplando el bosque, los pinares de Soria se han quedado en mis hojos (a partir de hoy, con hache de hoja) Bonito regalo, siempre me gustaron los ojos verdes. Gracias. 


Tartaleta casera de nueces y frambuesa

Vivir un año más, ¡qué bien! y dentro de dos celebraré el medio siglo; sin embargo, no sé cuándo seré mayor. Me explico: con veinte años empecé a trabajar y me sentía muy mayor, pero había un hombre en la oficina que me llamaba “Bollycao” ¡Qué rabia! Lo que el señor bromista no sabía era que se casaría conmigo. 


Bollycao de 24 añitos

 Ahora, ya soy toda una mujer, pero las abejareñas se mueren de la risa cuando se lo digo porque muchas de ellas me duplican la edad y algunas cumplirán más de cien; en su opinión, sigo siendo un “Bollycao”. Además, todavía no me han salido las muelas del juicio. ¿Cuándo voy a sentar yo la cabeza? ¿Cuándo podré decir que ya soy mayor? 

¿Veis? todavía no puedo deprimirme por cumplir años. Tendré que dejarlo para más adelante.


Con Suleimán