sábado, 12 de septiembre de 2015

Sin miedo al lobo - En memoria de Félix Rodríguez de la Fuente



Fotografía cortesía de Otoño al Asmar - Emlobados


Me pregunto qué sucedería si durante una de nuestras correrías nos encontráramos un lobo.
— ¿Qué harías, Inuki? ¿Te comportarías igual que cuando te cruzas con otro perro? ¿Te tumbarías tan tranquilo en postura de no agresión mientras se acerca? Ante una loba seguro que moverías la cola, bribón.

En todos estos años no hemos visto ni un lobo, y me gustaría; sin embargo, hay tan pocos en Soria y tan huidizos que resulta difícil. Una pena. 

¿Te dan miedo los lobos, Inuki? Supongo que lo que asusta es la actitud: si es agresiva puede dar miedo; mientras que si es pacífica, no provoca alarma;  y da igual que se trate de un perro, un lobo o un hombre. Con toda lógica tememos a todo aquello que puede dañarnos, porque ese reflejo nos mantiene a salvo de los peligros. 


Fotografía cortesía de Otoño al Asmar - Emlobados

Nunca he temido al lobo, no lo siento como un peligro para mí, por tanto, no hay razón para aterrorizarme. En la actualidad, son muchas más las personas que fallecen en accidentes de circulación que a causa del lobo. Y fíjate lo que son las cosas, Inuki, nadie prescinde del vehículo ni piensa en eliminar al conductor borracho o drogado que ha provocado la muerte, en cambio, si un lobo mata una oveja, hay que exterminarlo. 

Ni siquiera he dicho que un lobo y un hombre sean igual (esa sería otra discusión) lo que señalo es la desproporción entre los muchos daños que provoca el hombre y el poco miedo que genera, y el poco daño que ocasiona el lobo y el mucho odio que despierta. ¿Lo entiendes, Inuki? ¡Cómo vas a entenderlo si esto no tiene ninguna coherencia!

El lobo no es malo, Inuki, es como tú, como un perro. Caza porque tiene que comer y cuando lo tratas bien puede devenir un fiel amigo. Lo sé porque me lo enseñaron Félix Rodríguez de la Fuente y Jorge Escudero en un documental que emitieron sobre una camada de lobeznos criada por ellos. Fue muy revelador verles dormir con los cachorros y jugar y correr y comer todos juntos constituyendo una sola manada mixta. 


Fotografía cortesía de Otoño al Asmar - Emlobados

 Y lo sé, también, porque tú, Inuki, fuiste seleccionado por una tribu india de Alaska y, a pesar de proceder de una estirpe de perros salvajes como el lobo, te has convertido en mi fiel compañero, en mi protector. Si alguien amenazara con hacerme daño, estoy segura de que me defenderías hasta la muerte.  En caso de tener un lobo, lo mismo. Así que, por instinto de protección entre los componentes de la manada, lobo y perro pasan de matahombres a dar la vida por el compañero humano. No sé los demás, pero yo respeto mucho a quien está dispuesto a dar la vida por mí.

Vamos a dar una vuelta, Inuki. A ver si encontramos un lobo y nos hacemos amigos. ¿Aullamos un rato? Quizás escuche nuestra llamada y nos haga el honor de reunirse con nosotros.


Aúlla, Inuki, llama al lobo

 
En el Sabinar de Calatañazor, a lo lejos, bajo una sabina, aparece una pequeña silueta lobuna recortada contra la puesta de sol
Las fotografías del lobo son cortesía de Otoño al Asmar de su perfil Emlobados - Sierra Morena-Sistema Central