viernes, 27 de noviembre de 2015

Venganza en la Cañada Real Soriana




Abres un balcón que da a la Cañada Real Soriana y… ¡sorpresa! Un rebaño de ovejas ha llenado todo el paisaje de puntitos blancos. Enseguida hemos salido de casa para verlas de cerca. El pastor nos ha explicado que las trasladaban de Vinuesa a La Cuenca.  Durante un ratito hemos conversado con él, nos ha contado que es un oficio muy sacrificado, sus hijos no quieren saber nada de ovejas y él, cansado ya, piensa jubilarse pronto.
—Por eso no se preocupe, yo podría cuidarle las ovejas  —interrumpe Estela que parecía distraída jugando con el perro, sin embargo, su antena capta a distancia toda la información—.  Bueno, cuando sea un poco más mayor porque, aunque ahora ya soy mayor, todavía tengo que ir al cole.


En la majada del último pastor de Abejar. Gracias por una jornada inolvidable


Con la mirada un poco perdida entre los recuerdos, explica cómo era la trashumancia y dice que casi se ha perdido. Le explico a Estela en un aparte lo que significa trashumancia.
—Trashumancia es una palabra antigua, ahora, se dice llevar a las ovejas de excursión —traduce ella al lenguaje actual. A mí, se me escapa la risa. 

Seguimos comentando las características de los perros y el carácter de las ovejas. El pastor opina que las ovejas son algo tontas, por eso se manejan bien con un mastín. Le preguntamos si ha tenido problemas con los lobos y asegura que nunca le han tocado una oveja porque sus mastines son de temer.


Fotografía por cortesía de Asoma Natura

Al atardecer, divisamos desde casa el rebaño de ovejas y al hombrecito.
—Mirad, es el pastor. Esta mañana ha llamado tontas a las ovejas, ¿lo habéis oído? Imaginad que las ovejas hubieran estado escuchando. Habrían pensado: “¡Qué inmundicia!” (Estela amplía el uso de las palabras que le gustan a otros significados que no les son propios. Inmundicia le encanta cuando algo es muy indignante)
— ¡Se va a enterar este pastor! —exclama Estela como si fuera una oveja hablando con sus compañeras—. Chicas, vamos a fastidiarlo un rato. ¡Venga, todas corriendo barranco abajo! Veréis cómo sale disparado detrás de nosotras. Luego, cuando nos alcance, nos hacemos las despistadas y entramos en aquel trigal que nos ha prohibido.


Ovejas con buena estrella. Fotografía por cortesía de Asoma Natura.

Nos echamos a reír mientras seguimos contemplando los movimientos del rebaño.
—Fijaos, algunas se han quedado rezagadas en el río.
—Vamos —susurra a las ovejas—vosotras haceos las remolonas en el prado y distraed a los perros mientras nosotras nos escondemos en el río. Así, cuando llegue arriba y sé dé cuenta de que le faltan ovejas, tendrá que volver a bajar a buscarnos.
— ¡Qué oveja tan tremenda eres, Estela!
— ¿No las ha llamado tontas? pues ahora ellas se hacen las locas. Puede ser que tengan carita de buenas pero no son tontas. Las trata muy mal. No les tiene respeto, y aunque ese sea su trabajo y sea su dueño, su obligación es cuidarlas bien.


Nos ha llamado tontas. ¡Qué inmundicia! Vamos a hacerle correr un ratito.

¡Qué sentido más fino de la justicia y del respeto! Creo que los niños sufren las injusticias con más impotencia que los adultos porque si un adulto les avasalla no tienen recursos para defenderse, no pueden valerse por sí mismos. 

Me acuerdo, ahora, de que una vez mis tías me regañaron sin motivo y sin querer atenerse a razones. Mis padres no estaban y nadie me defendió, pero al cabo de un rato ya me había rebelado y estaba tramando un plan para desquitarme.   Con los años he llegado a dos conclusiones: la venganza no merece la pena porque nunca repara el daño causado, lo más práctico es distanciarse de las personas que no respetan a los demás.

Parece que Estela ha heredado los instintos de su madre. Hay que amarla, cuidarla y tenerle un respeto exquisito.


Un mastín del tamaño de un león. Con este guardián no hay lobo que se atreva a llevarse una oveja.
 Fotografía por cortesía de Otoño al Asmar

Entrevistas a pastores que consideran su actividad de ganadería extensiva compatible con la existencia del lobo como depredador de herbívoros silvestres.
SIECE (Sociedad Ibérica para el Estudio y Conservación de los Ecosistemas)