domingo, 22 de febrero de 2015

Al principio no ves nada

¿Este paraje está desierto?

Abandonamos la ciudad y vamos a la sierra.  Llegamos con ansias de disfrutar de la naturaleza y nos adentramos en el monte esperando descubrir un jabalí o, por lo menos, ver una ardilla; pero nada. En los documentales salen todo tipo de bichos, en cambio, este bosque parece desierto. !Qué desilusión!

Aunque es cierto que cada vez hay menos animales, todavía quedan, no está desierto. Lo que sucede es que atravesamos el bosque tan sigilosamente como un elefante por una chatarrería. La naturaleza ya no es nuestro hábitat y nos movemos como ciudadanos: rápido y armando demasiado escándalo, tampoco sabemos ni ver ni oír y, si miramos o escuchamos, no reconocemos casi nada. Un olfato escaso y menos paciencia hacen el resto.

Embalse de la Cuerda del Pozo - Soria
 
Y, sin embargo, existe un mundo maravilloso ante nuestros ojos. Al principio, no somos capaces de ver nada. Solo con el tiempo aprendemos a mirar y entonces nos damos cuenta de que siempre estuvo todo ahí. Observar para conocer y conocer para reconocer y reconocer variaciones para hallar indicios. Un indicio de la presencia de una ardilla es una huella, una piña roída dejando hilos. Por el rabillo del ojo, una mancha blanca: corzos. Marrón sobre marrón: un águila imponente se camufla ante nuestros ojos mientras se come un ratón, a pesar de estar a escasos metros de nosotros en el suelo solo la vimos al levantar el vuelo.

Pasear lentamente, sin perturbar la tranquilidad del bosque, susurrar y observar y preguntarse y mirar con ganas de ver y no tener prisa.

Al principio, no ves nada ni oyes nada ni hueles nada. Al principio, no sabes nada. 


Cigüeñas negras de paso en el embalse de La Cuerda del Pozo - Soria


¿No se ve a nadie subiendo al sabinar de Calatañazor?


Un corzo atraviesa el trigal a la carrera



¿Lo ves?


El verdecillo es más fácil de oír que de ver, pero ahí está.

martes, 10 de febrero de 2015

Días de frío y nieve - Fotografías

!Un lindo gatito!


Los puñales del frío


Dragones que escupen fuego helado




Tres preciosidades sorianas que vienen a desayunar a la ventana los días de nieve


Ranitas felices en su jacuzzi de nieve


Cenefa nival: Inuki, el zorro y yo


sábado, 7 de febrero de 2015

El husky del doctor Zhivago





Han transcurrido cincuenta años desde que filmaron Doctor Zhivago en Soria. Rusia blanca y fría, Soria blanca y fría; pareció un buen lugar donde recrear los montes Urales, las estepas y los bosques rusos.
— ¿Crees que esta nieve puede pasar por nieve rusa, Inuki? ¿Qué opina un husky siberiano como tú?
Inuki me mira pensativo y ladea la cabeza.
— ¿No estás conforme? No me digas que la nieve rusa es más nieve que la soriana. Los copos son agua cristalizada en forma de estrellas, eso sucede aquí y en Rusia de la misma forma — el perro gruñe—. ¡Nieve es nieve! A ver si te piensas que las estrellas siberianas tienen más puntas que las sorianas…



Soria blanca y fría


Estas disquisiciones le importan muy poco a Inuki, lo que él quiere es jugar. Mueve la cola inquieto, emocionado, anticipando la diversión que lo espera. Sale disparado y se lanza sobre la nieve virgen y corre y salta y entierra el hocico en esa blancura inconsistente y misteriosa que esconde quién sabe qué debajo de ella, la muerde, le ladra y brinca entusiasmado.

 
¿A qué huele la nieve, Inuki?



Disfruto viendo al husky siberiano en su elemento; en esta Soria convertida en una pequeña Siberia.

— ¿Quieres ser actor, Inuki? Te lo propongo, porque cuando se rodó la película Doctor Zhivago, extrañamente, no nevó en todo el invierno, y se me ocurre que, como este año hay nieve en abundancia, podrían filmar una segunda parte de la historia. ¿Te gustaría ser el perro del doctor Zhivago o de Lara?
No contesta, pero yo sé que él preferiría protagonizar un lobo siberiano.
—Inuki, si algún día representas ese papel, iré a ver la película.