lunes, 22 de febrero de 2016

Una de zombies, psicólogos y salones de belleza



Estela se toma su tiempo para despertarse, explica que le gusta remolonear dentro de la cama como si fuera un gato enroscado y perezoso. Hoy, además, ha tenido un extraño sueño y necesita un rato para volver a la realidad. Le pregunto qué ha soñado y me lo explica.
 —Estaba viendo un programa que se llama Tu estilo a juicio, ¿sabes cuál es?
—Sí, ese en el que una persona desaliñada se presenta a un show y la arreglan de pies a cabeza. Es como el cuento de La Cenicienta; a cualquiera que lo laves, lo peines, lo vistas bien y le practiques la cirugía estética tiene mejor apariencia.
—Ya, pero es que yo no he soñado con personas, he soñado que los participantes eran zombies.
— ¿Muertos vivientes?
—Sí, con sus heridas asquerosas, su sangre, su ropa hecha jirones, igual que los de las películas.
— ¿Esos tiene solución?
—Como te puedes imaginar el jurado ha criticado mucho su aspecto, tanto que les ha entrado depresión y han tenido que llevarlos al psicólogo.
Estallo en risas al imaginar a un zombie en el psicólogo.
—A las consultas de los psicólogos va gente de todo tipo, pero lo que no había oído nunca es fueran los zombies.
—Pues sí. Como se ven feos, les ha diagnosticado baja autoestima y les ha propuesto una terapia para arreglar el problema.
— ¿Y ya está? –No puedo aguantar las carcajadas imaginando al zombie con cara de pena diciéndole al psicólogo que se ve feo.
— ¡Qué va! El equipo de esteticistas ha tenido que trabajar mucho para arreglarlos; estaban hechos un desastre. Aunque te parezca increíble los han dejado la mar de guapos y se han puesto contentísimos.
Le pregunto por qué ha soñado eso.
—Muy sencillo. Ayer estuve en el telecentro de Abejar viendo películas de miedo con unos amigos y nos reímos un montón. Aunque David es un miedica y no paraba de chillar, nos divertimos tanto que hoy hemos quedado para ver otra.

Cada uno es como es. En mi vida vería yo una película de miedo por propia voluntad, ni me colgaría un cuadro de Miró o de Picasso en casa. Si voy al cine es para pasar un buen rato, no para estar encogida en la butaca con el corazón en un puño; y si me cuelgo un cuadro quiero que sea de un lugar tan hermoso que apetezca meterse en ese paisaje, no un mamarracho que pintaría cualquier mona.

Estela no es como yo. Yo sueño con zombies y me levanto descompuesta, ella los lleva a Tu estilo a juicio, los restaura y tan feliz. ¡Bien por ella!


Telecentro de Abejar