lunes, 25 de julio de 2016

Cuidemos la naturaleza, por favor



Alegres borduras floridas


Como todos los días, he salido al amanecer a dar una vuelta con Inuki; voy, también como siempre, ensimismada mirando al cielo, a los pájaros, a los campos, a las borduras floridas... Os confieso que estos paseos se han convertido en un placer irrenunciable por lo hermosos y relajantes. 

Cerca de la ermita he encontrado esta bolita en el suelo,


me he acercado a ella y ha resultado ser un verderón.



Primero he creído que sería un pollito descansando en el suelo tras una sesión de pruebas de vuelo; aunque, al observarlo mejor, he comprobado que era un adulto y me he dado cuenta de que la pareja revoloteaba cerca vigilándolo.

Estaba vivo pero apenas podía moverse así que lo he cogido para evitar que lo aplastara algún tractor. Mi intención era recuperarlo en casa, pues no se le veía ninguna herida; sin embargo, a los pocos minutos ha muerto en mis manos.

Que descanse en un bonito prado con margaritas
 
Ayer también encontré un carbonero muerto sin ningún traumatismo aparente.

Hierba seca a causa del herbicida y pájaro muerto

Me pregunto por qué y se me ocurre que tanto el Ayuntamiento de Abejar como Conservación de Carreteras están rociando plantas con herbicidas. El herbicida mata la planta, envenena a los insectos que se alimentan de ella, y los insectos, a las pequeñas aves insectívoras por acumulación de tóxicos. 

Carbonero muerto

La mayoría de vehículos circulan con exceso de velocidad y, también, matan multitud de aves, ardillas y otros animalitos.

Por no hablar del odio que se tiene a golondrinas, aviones y vencejos que anidan bajo los aleros de los tejados. Para mí sería un honor que unas golondrinas anidaran en mi casa y me resultaría muy grato despertar escuchándolas trisar. En cambio, algunos lugareños rompen sus nidos porque manchan la fachada y cada año deben reconstruirlos, algo cada vez más difícil por la ausencia de agua y barro.

Empezando a reconstruir los nidos destruidos

Unas semanas más tarde algunos nidos están terminados, otros, a medias.

Y esto no es todo, se han reparado los baches de las calles con gravilla y un alquitrán que ha quedado líquido en la superficie durante días y empringa cualquier zapato o animal que pase por encima. Inuki se ha manchado las almohadillas de las patas y ha costado un horror limpiarlas, pero esta lagartija ha perecido.

Larga agonía en el alquitrán

Estos desenlaces me disgustan. ¿Es preciso echar herbicidas? ¿No es suficiente con cortar la hierba? ¿No se puede alquitranar de forma menos chapucera? ¿A nadie se le ha ocurrido poner una repisa medio metro más abajo de los nidos de golondrina? ¿Llegar cinco minutos antes a Soria merece la vida de un petirrojo o de un zorro?

Los animales no entienden de fronteras, y menos en un pueblo tan minúsculo como este. No se puede aducir que es casco urbano y quedarse a ver cómo las mariposas de la reserva se envenenan en los lindes del pueblo, cómo mueren las aves, cómo cada año hay menos abejas…

A este paso, Abejar deberá cambiar el topónimo y llamarse Sinabejar, tendrá una microrreserva de mariposas inexistentes y los abejareños que gustan de cambiar su gentilicio por abejarucos tendrán que volver al original, pues ya no tendrá sentido llamarse así si no queda ni un pájaro de estos.

Seamos más respetuosos con la naturaleza, por favor.

¡Qué daría yo por tener estas golondrinas en mi balcón!

Espigas y flores hablan de sus cosas sentadas en el banco.
El paseo de la ermita tiene su encanto cuanto está lleno de espigas y de plantas silvestres formando un mar verde salpicado de flores de colores.




 

Plantas muertas: herbicida altamente venenoso.
Altamente feo, además.