sábado, 9 de julio de 2016

Te invito a mi cumple

En el sabinar de Calatañazor


En agosto hay una fecha a tener en cuenta, por eso está señalada en rojo en el calendario: es el cumpleaños de Estela. A principio de año, ella y su hermano marcan el día de su nacimiento para acordarse de celebrar el cumpleaños. ¡Cómo si se les fuera a olvidar! Ni a ellos ni a nosotros porque tres meses antes empiezan a planificar.

Un día estaban los dos sentados muy modositos hablando, y como nos pareció raro que Estela estuviera quieta en mitad del campo, nos acercamos a ver qué sucedía.
— ¿Os pasa algo? ¿Qué hacéis ahí sentados?
—Nada, es una conversación privada, así que dejadnos.
— ¡Una conversación privada! Perdón, perdón, pues nos vamos.

Ya más tranquilos seguimos paseando porque uno no debe meter las narices en los asuntos de los demás y mucho menos cuando se trata de temas privados. Así que nos dedicamos a contemplar el sabinar que en primavera está cubierto de flores y huele de maravilla.

De vuelta a casa ya se había levantado el secreto de sumario.
— ¿Queréis saber de qué hablábamos? —preguntó Estela.
— Bueno... si ya no es secreto.
—Decidíamos lo que comeremos el día de nuestro cumpleaños.
— ¿Tan pronto? pero si todavía faltan meses.
—Es igual, así no te pilla desprevenida y ya sabes lo que tienes que comprar. Desayunaremos chocolate con churros; para comer prepararemos albóndigas con sorpresa de queso por dentro, espaguetis a la canela y de postre, tarta de nueces y helado.
—No está mal.
—Espera que no he terminado. Quiero invitar a mis amigos.
—Estela, tu cumple es en agosto.
—No, si no me refería a los del cole. Bueno a Sofía, sí, pero yo pensaba en los gatos. A Kitt y a Rayitas les voy a invitar a mi cumpleaños y como ellos no comen tarta, he pensado que les compraré una lata de sardinas y a las gallinas, maíz. ¿Qué os parece?
—Muy bien.


Me entra risa, le pregunto a Rafael qué le parece y, sorpresa, me confiesa que él también invitaba a sus gatos a sardinas o atún el día de su cumpleaños o el día que le parecía que era el cumple de su gato. Ya sabemos a quién ha salido la niña.
— ¿Es que tú no lo hacías?
—Yo he hecho muchas cosas, pero creo que esa no.

El esperado día de su noveno cumpleaños se despertó perezosa y contenta, desayunó chocolate y se fue a ver a sus gatos.
—Hola, Kitt. Ven, Rayitas. Hoy es mi cumpleaños, por eso os invito a sardinas. Espero que os gusten.
A juzgar por los lametazos, les gustaron como para repetir, pero tendrán que esperar hasta el próximo cumpleaños.