sábado, 3 de septiembre de 2016

Abejar, un año Premio de Turismo y quince días Campeones de la Porquería




—Señor juez, solicito permiso para publicar una entrada bonita sobre Abejar.
—Y yo me opongo, señoría —protesta el abogado de la acusación—; el pueblo sigue sucio. Observe estas fotografías recientes. 


— ¿Pretende tomarme el pelo, señora? ¿Sigue insistiendo en dar una imagen irreal de Abejar?
—Señor juez, Abejar está en un lugar privilegiado; si usted quisiera visitarlo vería un pueblecito  recostado contra la ladera sur de una colina, desde lo alto se divisan los picos de Urbión, Pinar Grande, el lago de la Cuerda del Pozo, el sabinar de Calatañazor, los trigales; nos sobrevuelan milanos, cigüeñas y multitud de aves ya extintas en otras partes; y el cielo…, el cielo es casi siempre tan azul que duele a los ojos. Además, Abejar obtuvo el Premio Provincial de Turismo el año pasado.
—No intente distraerme con el entorno, señora. Le he preguntado por el núcleo urbano, ¿sigue sucio?
Me callo, siento vergüenza ajena. No puedo negar lo que la acusación argumenta.


—Entonces, ¡acate la sentencia! Publique entradas descriptivas de la parte negativa hasta que, por lo menos, llegue a un tercio de las positivas. No mienta usted a sus lectores. Abejar, un año Premio provincial de turismo y añada otro título: quince días Campeones de la Porquería.




—Con todo el respeto, señoría, no vine a Soria ni escribí un blog para esto.
— ¿Vino usted a vivir entre la mierda y a engañar a los demás?
—Desde luego que no.
—No sea pertinaz y cumpla su pena. ¿No sucede nada desagradable?
—Sí. Como en todas partes hay: suciedad, mujeriegos, pederastas, actividades ilegales, acoso, odios enquistados, discriminación…, pero yo no quiero escribir sobre eso. Me amenazarán, ya lo hicieron en otra ocasión. Yo quiero hablar de la sonrisa de campanillas de una niña o del canto de las alondras sobre las tierras de labor.
—Si la amenazan, denuncie con nombres y apellidos. Se acabó la discusión. Por terca, le impongo una sentencia adicional de un mes de arresto en núcleo urbano. No salga usted de Abejar, no se vaya al campo y escriba lo que se le ha ordenado hasta que el pueblo esté limpio. Una vez desaparecida la porquería, podrá borrar esas entradas porque ya no tendrán razón de ser, el pueblo será el lugar encantador que usted describe.