jueves, 2 de febrero de 2017

Abejar: billetes de 500€ en bolsas de basura


Halladas en Abejar tres bolsas de basura llenas de billetes de 500€

Estoy segura de que, si esta noticia hubiera aparecido en El Heraldo de Soria, no quedaría ni una bolsa de basura en todo Abejar porque la gente se hubiera peleado para llevárselas.

Sin embargo, las bolsas de basura siguen apiladas contra los restos de una peña. Las fiestas patronales se celebraron el agosto, ¡en agosto!, desde entonces ahí está toda la porquería y nadie la retira. Ni quienes levantaron la chabola ni el Ayuntamiento ni los abejareños.


Y a la inmundicia de entonces se añaden, ahora, las bolsas de caca de perro. ¿Quién será tan listo como para recoger los excrementos perrunos y tirar la bolsa en otro lado?  Si los recogen, que los echen al contenedor... digo yo..., de lo contrario, es mejor dejar que los excrementos se degraden y no añadir una bolsa contaminante.


Cerrada la escombrera municipal por ser ilegal, ahora cualquier sitio es bueno para abandonar escombros de obra, plásticos, neveras y lo que se tercie.



Los plásticos no crecen en el pinar
La restauración del lavadero costó una pequeña fortuna. A los cuatro años no quedaban cristales, ni ventanas ni puerta, se habían arrancado tejas para echarlas al agua y se había pintarrajeado todo. Si no pensaban proteger el patrimonio, no era necesario gastar ni un euro restaurándolo.


Escribieron: «Los putos amos» ¿Amos? Amos, no, cerriles.

En este entorno precioso es donde están echando la mierda y a nadie parece importarle

Restos de una peña en mitad de un prado

Fiestas de botellón y borrachera
Por todo el contorno de Abejar hay vasos, botellas, latas, plásticos y demás restos de fiestas que el viento y el agua arrastran hasta lugares insospechados.

Lo que más me llama la atención es que a los abejareños les parece normal esta suciedad, están acostumbrados a vivir así y no les incomoda lo más mínimo. Yo limpiaría, si no por ellos, por respeto a los visitantes de turismo rural de los que muchos pretenden vivir.

¡Arriba esos otros pueblos limpitos y con verdadero encanto rural!